sábado, 31 de enero de 2015

La cara oculta de la luna

Abrí el cajón de mi escritorio y tomé un puñado  de llaves, me levante apresurado, el pánico estrangulaba mi garganta,  abrí la puerta acristalada de mi despacho sigilosamente , ningún trabajador se encontraba ya en las oficinas, estaba todo oscuro y solo las luces de los rooters y algunas pantallas de servidores estaban encendidas. Llegué hasta el cuadro donde detrás se guardaba el secreto más grande de la humanidad . Tras años de búsqueda lo tenía ante mí  todo este tiempo, mi padre  fundador de Simon y Co. lo había conseguido, nunca me di cuenta y ninguno de mis cuatro hermanos tampoco, solo había que acertar un acertijo y yo lo hice.  
Dispuse a tomar el cuadro con el máximo  cuidado , cuando de repente se encendieron todas las luces de la oficina y se escuchó un sonoro... 
¡¡¡ Feliz Cumpleaños !!!
Apareció gente de todos lados , debajo de las mesas de los aseos de diferentes despachos, mis  hermanos portaban una gran tarta y todos los empleados llevaban un carrusel . Con el entusiasmo del hallazgo no me había acordado de que hoy era mi cumpleaños.  
Mi hermano mayor heredero del nombre de mi padre Simon se acercó y me dijo ;
Gran cuadro ,  era el preferido de tu padre lo compró en una subasta , el autor es anónimo, el título " El lado oscuro de la luna"
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Simon y Co. erá una empresa dedicada a la exportación de fruta. Mi padre  fallecido hacía cinco años se había dedicado sus últimos quince a buscar el hallazgo de lo que el decía - un pequeño instrumento que cambiaría la humanidad-
Se convirtió en una especie de aventurero caza tesoros ,  los últimos años de su vida lo vimos poco, se los pasó viajando de un lado del mundo a otro. Todavía me acuerdo del día que mí  hermano mayor nos reunió a la familia para decirnos que repatriaban su cuerpo tras un accidente de elicoptero  en el Sáhara Occidental. Mí  madre nunca lo superó y terminó por perder la cabeza viendo  a mi padre por todas partes. Lo decía muy segura yo a veces la  creía.  Mi hermano mayor por decisión propia e inamovible decidió internarla en un centro psiquiátrico. Cuando Simon decidía una cosa la decidía y ninguno de los hermanos nos atreviamos a discutirlas , se había convertido en algo así como el patriarca de la familia. Pronto Simon cogio mucha fama y llegó  a ser uno de los personajes más populares y respetados de la ciudad.
Casi todas las tardes que podía me escapaba para visitar a mi madre , cuando llegaba siempre le acababan  de dar una pastilla tranquilizante,  ella siempre me hablaba de lo mismo , hoy le había visitado mi padre . La pqiquiatra me dijo que por su bien debía de seguirle la corriente y eso hice. Lo hice demasiado. 
Ponía los pelos de punta hablar con una persona tan segura de lo que decía sin estar cuerda. 
-Le he dicho a tu padre que el único que me visita eres tú, y que tu hermanos no me creen en nada, Simon se ha convertido en un déspota creído, esta subido demás. 
Tus otros dos hermanos son palomita suelta y lo único que hacen es bailar al son de tu hermano. 
Tu sin embargo, vienes a verme casi todos los días.  
Me lo dijo enfurecida y si no fuera por las paredes que nos rodeaban diría que no estaba tan ida.
- ¿ Y qué  te cuenta él mamá? 
- Me comenta que encontró una escritura.
- ¿Una escritura? 
-  En uno de sus viajes a Egipto encontró una escritura en una de las bibliotecas más antiguas del Cairo, es una historia de un muchacho egipcio y la formación de las pirámides o no se qué - agitaba las manos con gesto de no hacer mucho caso de las historias que venía a contarle su esposo. La cosa es que lleva ya dos semanas enteras contándome la misma historia, así que he decidido contartela, estoy un poco cansada de sus cuentos y fantasías.
-¿ Y qué puedo hacer yo madre ? 
- Nada hijo, no puedes hacer nada ,  te cuento esto porque ayer me dijo que mañana vendría a por mí y  que si tuviera  de despedirme de alguien fuera contigo y con doña Flora, la señora de la limpieza que me hace mucha compañía y de vez en cuando me trae algún juego para entretenerme.
La verdad que me estremeció lo que me contaba, pero volví a observar las paredes donde me encontraba y salí de allí a seguir en mi puesto de trabajo.
Al día siguiente amaneció lloviendo, mi móvil junto a la mesita de noche parpadeaba fuertemente. Tenía como once llamadas perdidas de mi hermano Simon y del centro psiquiátrico. Marqué rápido para escuchar el buzón de voz. 
-Tu madre a muerto , no se para que quieres el teléfono, estamos en el psiquiátrico - 
La voz áspera y malhumorada de Simon. 
Solté el teléfono al suelo y decidí ponerme la gabardina y el sombrero que una vez me regalaron mis padres  e ir hasta el psiquiátrico  andando . 
Llegué empapado , deje la gabardina y el sombrero en la recepción, abrí la puerta hacía el pasillo donde se encontraba su habitación y allí estaba Simon con su séquito y mis otros dos hermanos. Simon me miró por encima de uno de sus hombres lo apartó para acercarse a mí y me dio un abrazo . Me soltó un tenemos que estar más juntos que nunca, no dejaré  que os pase nada.  Se giró hacia el resto de familia y amigos y dijo - El entierro esta misma tarde .
- Debe de estar 24 horas.
- Ya está todo arreglado, el entierro es esta tarde , será el último momento para despedirte de ella. 
Entendí que era una decisión inamovible. 
Cuando me alejaba por el pasillo de5 aquel psiquiátrico Simon me gritó. 
-Tu madre se ha suicidado.

El entierro fue bajo la lluvia, allí se congregaron las personas más importantes de la ciudad, mí  hermano arrastraba a mucha gente. Bajé la visera de mi sombrero para dificultar la visibilidad de mi rostro y así poder obtener un poco de intimidad. En frente de  mi  había una mujer de unos 60 años muy afligida, vestida de negro, la dueña del psiquiátrico le aguantaba el paraguas para no mojarse y una de las enfermeras la aguantaba como podía para que no se desplomarse  , era robusta y tenia el pelo rizado de color blanco. No me hizo mucha falta  intuir que aquella persona que  quería mucho a mi madre debiera  de ser doña Flora,  la limpiadora. 
El párroco terminó su misa y  la gente empezó a despedirse y a retirarse del cementerio. Doña Flora se detuvo ante mí y me dijo que la visitará a su casa , mí madre le había dado algo que me pertenecía.

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Aquella misma noche me encontraba frente a la casa de Doña Flora, dejé  el paraguas en el portal y toqué su timbre. 
- Lo esperaba un poco más temprano señor ...
- Señor  Arthur 
- ¿ Quiere un poco de té o café? 
Me dispuse a tomarme un té mientras doña Flora me contaba los dos años de relación con mi madre, se hicieron amigas hasta hacerse inseparables . Me contó mil anécdotas y  ella la veía muy cuerda hasta cuando hablaba de su marido. 
Se levantó y se metió en su habitación, salió de ella al momento y saco una mochila. 
- Me la dio tu madre hace ya dos años y me dijo que el día que faltará se la entregará a usted señor Arthur. 
Me despedí de Doña Flora dándole las gracias por todo lo que había hecho por mí  madre y le deseé lo mejor del mundo.  Le diría a Simon que ayudará a Doña Flora los últimos años de su vida.
-El Señor Frédéric es el traductor
Me quedé mirando a Doña Flora sin entender nada.
-Esas fueron las últimas palabras de tu madre.
Subí al coche y abrí la mochila rápidamente,  fotos de mis padres y un libro,  un libro antiguo,  estaba escrito en árabe,  deberá de ser el libro que encontró mi padre en el Cairo y  debió dárselo a mi madre antes de morir en el accidente de elicoptero. Aquella noche lluviosa en vez de ir a casa decidí ir a la oficina,  allí todavía estaba el despacho de mi padre, nadie había entrado desde su muerte. Decidí entrar, estaba todo como él lo había dejado,  lleno de polvo pero  todo igual. Registré sus archivos en busca  del tal Frédéric o de alguna pista que me llevará  a esclarecer la trágica muerte de mi madre y la extraña búsqueda de mi padre que le costó la vida.  Mapas y más mapas, fórmulas matemáticas, químicas, y lo que parecían los planos de un avión ultraligero. Abrí sus cajones y encontré un puñado  de llaves y por fin una agenda. Allí aparecía el nombre y dirección de Frédéric Austeen ,  profesor de la universidad de Philadelpia de Literatura inglesa. A continuación escrito a mano en rojo ponía -Transcriptor- Y su dirección en Oclahoma. 
A la mañana siguiente hablé con Simon y le dije que me tomaría unos días para reponerme de  la trágica muerte de nuestra madre. Me dio su bendición y yo cogi  el primer vuelo hacia Oclahoma. Conseguí  llegar a su dirección tras coger el metro y un taxi. Al llegar a su edificio el portero me dijo que el  señor Frédéric no se encontraba allí en aquel momento, se encontraba dando una charla en el hotel Ritz para estudiantes de arqueología. 
Llegué al hotel recién terminada su charla, los presentes allí le aplaudían e iban abandonando el salón muy poco a poco , mientras algunos se le acercaban a que les firmará libros y a hecharle alguna foto. Esperé a que se retirará el último y por fin entré. 
- ¿Señor Frédéric? 
-  Lo esperaba un poco más tarde señor Arthur ,  me contestó sin levantar la mirada de sus libros. 
Esa frase se iba a convertir en algo normal en mi vida.
Ahora si, levanto la mirada y me miró fijamente. 
- Es usted igual que  su padre. 
Lo acompañe a su casa en  coche y en el trayecto lo puse al día de lo acontecido aunque el ya parecía estar al tanto.
El señor Frédéric era un tipo delgado, muy alto , de pelo blanco y mentón saliente. No miraba a la cara cuando hablaba porque siempre estaba metido en algo que no lo dejaba apartar sus ojos de ello. Una vez en su casa tenía que sacarlo de su mundo así que le enseñé el libro de mi padre.  Paró en el acto, lo adoro ,  lo palpo , lo abrió, cogio pluma y papel y empezó a trascribirlo al inglés. Tocó una campanilla y en dos segundos tenía allí a su mayor domo.
-Acompañelo a sus aposentos ,  el señor Arthur va a estar con nosotros un par de días. 
Durante esos dos días  no vi a Frédéric salir de su despacho, aproveché  para conocer la ciudad , aunque no me dejaba de extrañar las maneras y el misterio de aquel hombre. Antes de quedarme dormido la segunda noche decidí que al amanecer iría a su despacho. No hizo falta al día siguiente tenía sobre el escritorio de  mi habitación el libro original y el traducido junto a una nota que ponía:

Señor Arthur, 
Lamento no poder atenderlo como usted se merece, debo salir esta mañana temprano por motivos de trabajo. 
Espero poder verlo en el futuro.

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En la tapa del libro traducido escrito con su letra se leía :
"La cara oculta de la luna ".   
Tomé los libros y el primer avión de vuelta. En el trayecto de vuelta me apresuré a leer el libro traducido sin poder quitarme de  la cabeza  la extraña persona que era el señor Frédéric. 
Pronto quede sumergido en la historia del libro ,  una especie de diario donde contaba la experiencia vivida de Amun Abubakar .
Amun era un nómada del  desierto , durante toda su vida cuidaba camellos y pasaba largas noches caminando por desiertos observando el cielo, era una persona fantasiosa y así se describía el mismo y las personas que lo conocían.  En su diario comentaba las veces que discutía con amigos cuando este les contaba que de vez en cuando en la extensa noche del desierto se podían ver luces extrañas de formas distintas  a velocidad vertiginosa.  Llegó a ser tan cansino que sus amigos lo tomaron por loco y le aconsejaron que se hidratara más por el día.

"La noche antes de las pirámides "
Así rezaba un capitulo del libro . Esa  noche Amun tenía que recoger los  camellos de un cliente muy lejos de la ciudad del Cairo, ya llevaba una semana caminando hacía su destino, pero aquella noche algo iba a cambiarle la vida para siempre. Lo voy a contar en su primera persona como en el libro.
Esperé subido en lo alto de una duna para ver una de las mejores puestas de Sol del mundo. Una  vez que llegó la noche encendí las  antorchas y recogí la tienda donde había hecho el día, con mi camello bien alimentado comencé la marcha , a sólo  un poco más del amanecer estaría el la ciudad de Luxor para ver a mí  cliente. En la noche del desierto sólo se escucha el paso del camello, nunca pisas la misma arena, cuando miras hacía atrás la duna que había dejado hace unos kilómetros ya no estaba en su mismo sitio, cambiaba con el viento, la única luz  la luna , por suerte  la de esa noche estaba llena,  la antorcha me ayudaba a ver por donde pisaba , aunque de poco para ver serpientes y alacranes que en varías ocasiones me habían matado algún que otro camello . La noche cayó  completamente y el cielo estaba tan estrellado que podía ver las distintas constelaciones,  de vez en cuando una estrella fugaz. 
No llevaba  ni dos kilómetros recorridos  cuando un ruido ensordecedor iluminó todo el cielo, era una bola de fuego gigante  a una velocidad tremenda , mis ojos no daban crédito y  lo achaque rápidamente a un castigo de los dioses , la bola paso por encima de nuestras cabezas desprendiendo trozos de fuego que caían sobre la arena del desierto levantando grandes polvaredas.  Descendío rápidamente hasta caer a unos 15 kilómetros de mí situación, la explosión volvió a iluminar todo el cielo, solo en cuestión de  segundos un aire caliente en forma de onda expansiva nos golpeó ,  formó una gran tormenta de arena y nos quito toda la posible visibilidad, aun así el lugar de impacto quedo iluminado,  conforme iba avanzando   podía verlo mejor . Apreté  a mi camello entre la ventisca y la arena para llegar a ver que había  sucedido. Tanto apreté  a mí  camello que no  pudo seguir más a falta de unos cinco kms, me despedí de él y continúe el camino. Conforme más me acercaba tenía la sensación de que iba descendiendo hacía un valle ,  el cielo se alejaba un poco más de mí conforme avanzaba. Entre la ventisca,la tormenta de arena y la temperatura irrespirable llegué exausto.  Un amasijo de hierro de color blanco penetraba en la arena ,  la parte visible  parecía un tubo de hierro gigante, en un trozo de metal blanco pude leer "La cara oculta de la luna" . El  aire era irrespirable y no pude  aguantar más , me fallaron las fuerzas y me desplome  sobre la arena. Antes de cerrar los ojos vi a dos  personas, estaba seguro de que eran dos  personas, una de ellas se me acercó, me tomó y me dio agua , me dejo apollado sobre una pared, me dio una mochila y me dijo : 
-No esperaba verte tan pronto-
Se me cerraron los ojos. Pero puedo asegurar que el rostro de la persona lo reconocí . Erá  yo mismo.

El ruido de carruajes y murmullos de gente me despertaron , era de día, un río de gente que transitaba de un sitio para otro , me hizo pensar que me habían llevado a una gran ciudad,  llevaba la mochila en la mano así que empecé a pensar que aquello no había sido un sueño , pregunté a una persona que ciudad era aquella  y me contestó Luxor.  Y así era, aquellas arenas las conocía muy bien. Aún aturdido  por la noche anterior me dispuse a observar aquella ciudad y a esa gente sacada de la noche a la mañana cuando me dí  la vuelta y las vi, allí estaban, gigantes, bien alineadas, algo imposible de hacer por el ser humano.  Tres pirámides que se perdían en el cielo . Creí estar muerto y que aquello era otro mundo pero mi cliente me esperaba con cuatro camellos. 
- Vamos muchacho,  aquí tienes los camellos alimentalos bien en el viaje de vuelta. 
Señale las pirámides y le Solté un...
- ¿ Cómo es posible..?  No articulaba palabra alguna.
- Siiii, son maravillosas ,  más de 200 años de antigüedad . 
-¿ Más de 200 años? ¿ Cómo han podido hacerlas en una noche?
- Jajaja, en una noche muchacho, creo que deberías hidratarte un poco mejor, la verdad es que nadie sabe, hay mil teorías de como se hicieron, pero desde luego tardaron mucho más de una noche y la hicieron miles de exclavos de los faraones. 
Yo conocía bien aquel sitio y había pasado por allí muchas veces ,  pasaba unas dos veces al mes y aquello tan perfecto  y grande no fue construido ni por exclavos ni en mucho tiempo. Lo que sabía es que estaba en el lugar pero no en la época . Abrí la mochila, dentro agua y una nota con una dirección . Me presente rápido .

Llegué a una casa entre callejuelas estrechas, el sol allí no penetraba por ningún sitio, las calles estaban edificadas para provocar sombrías y poder soportar el calor del desierto. En la casa por puerta un trozo de tela gruesa ,  me dispuse a traspasar pero asomé medio cuerpo y pregunté si podía pasar. Nadie contestó así que pasé a un salón de la casa nada más entrar, sólo había una puerta que daba a un pasillo me asomé y al fondo un hombre me hacía gestos  de que lo acompañará, bien sabían los dioses que por aquella forma de vestir aquel hombre no era del lugar. Atravese el pasillo hasta llegar a esa habitación,  el hombre que ne había hecho señas estaba de pie en un lado de la habitación en silencio y justo en frente de la puerta una mesa escritorio y una persona sentada mirando hacia la ventana que sólo alcanzaba a ver de él su coronilla, el respaldo gigante de su silla no me dejaba ver más. Me habló :
-¿Cómo se encuentra? 
- bien, un poco aturdido - le contesté 
-¿No tiene usted ninguna pregunta?
-¿Qué a pasado para..? 
- ¿Qué pasó? - Me contestó interrumpiendo mi pregunta y girando su silla para vernos las caras. 
No pude dar crédito, no salían mis palabras, mis piernas no respondían, entre en un estado de shock, aquel hombre de pie me arrimó una silla y me sentó . Era él, la misma persona, vestida de forma extraña, más que extraña de otra época, era yo. Amun Abubakar en el mismo lugar a la misma hora de dos épocas diferentes. 
-Es la primera y la única vez que va a pasar esto. - empezó hablando él y continuó. 
Escucha bien lo que te voy a contar , se que estas contrariado pero sí, tu y yo somos la misma persona en diferentes épocas. Yo soy el Amun de un futuro muy lejano y de un lugar aún más lejano. 
Lo que viste anoche no debe de saberlo nunca nadie Amun, tuvimos un accidente y tu estuviste allí para verlo. No es lo que debieras haber visto . Hace unas semanas, en tu época,  un gran esteroide chocó contra el lado oscuro de la luna, la parte oculta que es invisible a nuestro mundo. En  la colisión se produjeron grandes trozos de material desconozido hasta entonces, que deben de aterrizar esta noche y que tu debieras haber descubierto en tu vuelta de recogida de los camellos de tu cliente. Esos trozos extraños son un material extraño que tu depositarias en la biblioteca del Cairo para que todo el mundo observará y quedará prendado de una piedra extraña caída del cielo y de que por fin se te creyera. Años más tarde un grupo de científicos buscaría un material capaz de viajar a la velocidad de la luz descomponiendose en átomos y reconvirtiendose en el mismo cuerpo. Con ello lo único que querían era poder viajar en el tiempo. Alguien se enteró  de que una piedra extraña caída del cielo se exponía en una biblioteca del Cairo.   Pronto se hicieron con ella y con su descubridor que iba a ser utilizado como conejillo de indias para descomponerse y volver a componerse en otra época. Y ya ves... funcionó aquí estamos tu y yo , la misma persona de diferentes épocas. 
El material sirvió para que las personas pudiésemos viajar en el tiempo.
Viajamos  al futuro Amun, fuimos la primera persona en viajar al futuro, nos hicieron miles de pruebas y pronto empezaron las primeras expediciones de gente hacía el futuro. 
No nos gustó lo que vimos ,  en unos cientos de años la tierra sufriría un tremendo cambio climático que arrasaría con ella y todo posible atisbo de vida. Rápidamente nos pusimos a trabajar y sólo algunos,  militares, científicos, médicos y un selecto grupo de gente, como si aquello fuera el arca de Noe, fuimos capaces de viajar a otro mundo, a un lugar seguro, donde no levantar sospecha y poder crear una nueva vida. Ese mundo no está tan lejos , el hombre seguirá viajando a él pero nunca nos encontrará ,  nos fuimos al lado oscuro de la luna.  Una gran ciudad avanzada en todo, allí he creado una empresa de viajes al pasado,  esas luces que a veces se ven en el cielo y que en tu futuro las llamarán ovnis,  no es nada más que naves espaciales de turistas que pagan por verse a ellos mismos o a sus antepasados en la tierra. 
Anoche viajábamos para ver el momento histórico en el que yo mismo encontraba la piedra que salvaría a la humanidad, pero un fallo en uno de los motores de refrigeración nos hizo perder velocidad y estrellarnos en el desierto. Tu no deberías haberlo visto . Te  hemos tenido que cambiar de época Amun. Las pirámides se formaron hace ya muchos años por exclavos de faraones,  tu las has visto de la noche a la mañana pero te aseguro que llevan ahí ya muchos años. No podíamos arriesgar a que cogieras un trozo de nuestra nave y nos descubrirán en un futuro cercano. Esta noche caerá en el desierto un trozo del lado oculto de la luna, pero tu ya no estarás en esa época para recogerlo, quedará enterrado y nunca nadie lo descubrirá ni nos descubrirán .  Hemos cambiado el pasado pero no el futuro.

-Lo miré a los ojos y giró su silla hacia la ventana , me levanté  y giré la silla para preguntarle que sería de mí en aquella época. Ya no estaba, se había esfumado como el humo, ni aquel hombre trajeado tampoco.  Todavía en estado de shock salí a la calle, pensaba en mí cliente, me habían buscado clientes doscientos años más tarde , viaje hasta el Cairo a ver los cambios de mi ciudad, poco había cambiado la biblioteca seguía en pie,  no pude dejar la piedra lunar ,  pero lo que si dejaría sería un diario en una estantería con los planos del lugar donde ocurrieron los hechos y la época , por si algún día alguien como yo lo leyera y fuera en busca de una piedra que cambiaría el mundo.
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El avión aterrizaba , empecé a atar cabos,  mi padre encontró en uno de sus viajes este libro, era uno de los científicos en busca de un viaje hacía el futuro. El encontró la piedra en el desierto por eso tantos viajes?  Seguramente montaría un grupo de expedición junto al señor Frédéric y Doña Flora que no debe de ser una simple limpiadora, habrá más gente involucrada y cuando mi madre hablaba de que veía a mi padre es que lo veía.  El cuerpo de mi padre nunca lo vimos,  nos  dijeron que estaba  irreconocible tras el accidente de elicoptero,  mi madre se suicidó pero en esta vida , no en el pasado.  
Llegué a la oficina,me acordé de un cuadro que un pintor anónimo le pinto  a mi padre  , lo tenía colgado en la oficina,  allí estaba tras él,  allí me acuerdo de ser yo pequeño y esconder sus cosas en una caja fuerte tras el cuadro, el cuadro se llamaba ... "El lado oscuro de la luna "         me metí en el despacho de mi padre y esperé a que todo el mundo se fuera ... miré el calendario para ver que ese día no era mi cumpleaños, quité el cuadro , abrí la caja , con una pequeña llave que siempre acompañaba a mi padre . 
Dentro de la caja un billete parecía ser un billete de avión en él ponía en grande :
"Viaje en el tiempo " el lado oscuro de la luna.  Se encendieron las luces y allí estaban ,  delante mía,  en pie , mi padre, mi madre, el señor Frédéric, Doña Flora, un señor que debiera de ser Amun Abubakar y yo mismo.